miércoles, 5 de junio de 2019

La clásica camisa blanca


           La camisa blanca transmite dinamismo y eficiencia, una simplicidad que no deja espacio para los detalles recargados. En algodón, seda o lino, es ideal para usar durante el día con jeans o durante la noche con una falda negra larga.
El blanco impoluto connota pureza e inocencia, estropeado con una mínima mancha parece irrevocablemente sucio. Es el color de los vestidos de novia de Occidente a partir de 1840.
Para que una prenda se mantenga blanca, quien la viste debe abstenerse de realizar actividades que puedan contribuir a que se ensucie, por lo tanto, vestirlo implica cierto elitismo. 
En el siglo XIX, cuando no existían desodorantes ni tintorerías y lavar la ropa implicaba bastante trabajo, las damas y los caballeros eran reconocidos por sus prendas de lino blancas y por usar ropa interior y camisas limpias todos los días, a diferencia de la clase trabajadora.
Incluso en la actualidad se habla de trabajos de cuello azul o de cuello blanco. Los de cuello blanco son trabajos que se realizan sentados frente a un escritorio en una oficina bien ventilada. Los de cuello azul implican trabajo manual y transpiración.
A inicios del siglo XX, la camisa de algodón era un elemento clave del guardarropas de la mujer norteamericana, el complemento ideal para la falda acampanada que en ese momento estaba de moda.

2 comentarios:

  1. Hola Romina!
    Me gustó mucho tu Blog. Es muy interesabte y bien redactado.
    Saludos y te sigo!

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