La aparición del primer envase de perfume coincidió con la aparición de la primera fragancia, ya que al ser una sustancia volátil se debía evitar su evaporación.
Antes de la aparición del cristal (hacia el s. I a. C.), los egipcios fabricaban recipientes de diorita y alabastro que, además de aislar el producto, conservaban frío su contenido para que no perdiera sus propiedades odoríferas. Los griegos y romanos utilizaban cerámicas decoradas con esmaltes hasta que Egipto comenzó a exportar sus envases. Con la llegada del vidrio, todos lo aceptaron por su ligereza y transparencia, y luego llegaron los frascos esmerilados.
Frascos egipcios















